Un faro en el desierto
(una mirada biocéntrica con ojos miopes) Blog personal de Francisco Javier Pérez de Arévalo

SUITE PARA CHELO Nº1

SUITE PARA CHELO Nº 1

                                                

                        I     PRELUDIO (Lectura tranquila)

 

Un río de lava dulce avanza por la falda de la montaña.

  Montaña de cráter azucarado, con pomposas marañas de jabón.

  No me asustan sus explosiones de júbilo, ni sus brisas ardientes. Sólo contemplo su despertar al mundo.

  Juegos palaciegos. Niños de cartón. Juguetes de hierba. Maniquíes borrachos. Todos corren alrededor de este curioso volcán, saludan al mundo, al eructo, a la brisa, al sueño.

  No quiero dormirme antes de despertar.

  No quiero morirme antes de nacer.

Sólo deseo contemplar el sueño y la vida amándose bajo una bola de algodón, pero la lluvia cae despacio y se para y se acelera y se vuelve y se adelanta y sube y baja y dice hola y adiós.

Pero el volcán no se apaga. Crece como niño comilón. El volcán tiene hambre tranquila. El volcán tiene ganas de reír pero le pesa una pierna, porque un río de lava dulce avanza por la falda, sus falda, sus piernas.

La tranquilidad del alma rendida.

La docilidad de los ojos de cristal.

La quietud de una viga de madera.

La certidumbre de un huevo huero.

La calma del feto en bote de cristal.

La luz del antes.

La vida ojeada.

Ojos quietos.

Observad la noche oculta con ojos quietos y descubriréis la luz negra, la tranquila y sabia luz negra, la de los ojos sin párpados.

Oíd su dulce canto.

Oíd su lánguido lamento.

Escuchad su alma respirando; ahora aspira, ahora espira. Sí, escuchad el respirar del alma.

¿De qué alma?

Chsssssss.

Escuchad…  ¿no oís?.

Es fácil.

Sólo dejad de pensar y la oiréis.

¿Ves?

 II  ALLEMANDE (Lectura lenta)

 

La cucaracha sabia se deja aplastar, porque sabe que si no será siempre cucaracha.

¿Y qué hay de malo en ello?

No sé, quizás nada.

La pimienta sabia se deja moler, prefiere convertirse en polvo que seguir siendo un grano redondo, una bola trotona, una simple redondez.

Una mirada esquiva en un bosque de luz. Luz, luz, luz. Tanta luz no deja ver la luz. La luz sabia no se muestra, se esconde o se viste de negro.

La sabiduría no consiste en mostrar sino en esconder y dejar entrever.

¿Y la estupidez?

Esta siempre anda desnuda, es obscena, pero no se enfría. Nació sin ropajes, como nosotros, pero a ella nadie consiguió vestirla jamás. Cuando le colocaron un abrigo, la estupidez desapareció y en su lugar encontraron  un muerto abrigado. Pero un muerto de nadie, sólo un muerto, que nunca fue y nunca será.

Por la vía del tren viaja una mariposa, jugando a ser locomotora de vapor y el alquitrán se derrite al verla pasar. Belleza de un día. El alquitrán no puede soportar toda esa hermosura concentrada en tan pocas horas. El alquitrán se derrite pero no por el sol.

Un monte con un arbolito encima, como sombrilla incauta.

¡Qué monte más audaz!

Los años pasan por encima para no tirarle su parasol.

El cielo quiere meterse dentro de ese pequeño montecito, pero allí no hay sitio, sólo cabe aquel niño que un día subió a su cima y le bautizó: La meseta del arbolito.

Nadie más cabe allí.

El aire quiere protegerse bajo la sombra de esa sombrilla encopetada. Pero ya no hay sitio para nadie más porque la mirada de un niño miope se fijó en ella y allí permanece: fijada, adherida, eterna.

La estupidez ni lo intenta. La estupidez no es tonta, será otras cosas pero tonta no.

Ella sabe que allí no cabe, ni en el interior del montecillo, ni debajo del arbolito mesetario, ni agarrada al tiempo que los sobrevuela.

Me río de la estupidez porque sólo encuentra cobijo en la cabeza de los hombres y ya se aburre de tanto cráneo hueco.

¿La estupidez es bella?

Puede que sí, pero no como la belleza de la mariposa, fugaz, pura, paradigmática y enigmática. No, la belleza estúpida es eterna, no concibe lo conciso, ama la ligereza, belleza liviana, tan ligera es que se hace inasible, tan eterna es que nunca nadie la pudo esconder.

Estúpida estupidez:

¿Por qué me persigues?

¿Por qué quieres hacerme el amor?

¿Por qué te he buscado?

¿Por qué te he rechazado?

            Estupidez necesaria:

         ¿Qué haría yo sin ti?

         ¿Por qué tuviste hijos?

¿Cómo pudiste ser tan prolífica?

Quizás por eso la cucaracha se deja aplastar, por eso y por muchas otras cosas más.

Al perro le quisieron educar y casi lo consiguen, pero al gato no, este sigue sin saber lo que es un gracias y un por favor.

Sí, la belleza estúpida es eterna, no nació, sólo es.

           III  COURANTE (Lectura animada)

 

          Salta una pulga

Salta porque quiere saltar, de aquí para allá, de allá para acá, sin dormir, sin cagar, sólo salta.

Dime pulga: ¿Por qué no callas tus patas?

No me oye, se ve que tanto salto la ensordece.

También salta el sol y la luna y la vida, todo salta, de un lado para otro, de una forma  a la otra.

Sólo el salto y el brinco tienen sentido cuando muere la luciérnaga, cuando grita el murciélago, cuando gime la pardela, cuando el grillo grilla. Sólo el salto, sólo él puede hablarme de lo que fue ayer y de lo que será mañana. Oráculo especular, salto malabar, no pares, no dejes de saltar, dime que me quieres.

¡Vaya!.. ahora se paró; se conoce que no le gustó mi petición.

Y la pulga se atasca y la pardela se calla, y todo enmudece, el murciélago, el grillo y la pardela.

¿Pero qué os pasa?

Pasa que les has pedido lo que nunca debes pedir, sólo recoger.

         Y ahora ¿qué voy a hacer?

Me pondré a saltar, sí, yo también puedo hacerlo, así, con una pierna, ahora con la otra, ¿ves? Yo también puedo saltar.

Salta, salta, salta, salta, salta.

Salteando la risa y el llanto, sorteando el hoyo, así tengo que continuar, hasta que los demás recuperen su saltarina existencia que nunca debieron dejar.

Pero ahora me canso porque no me enseñaron cómo hacerlo. Ahora me canso y la quietud me aterra, y el silencio, y el no y… ¿ahora qué?

Ahora la pulga vuelve con su danza juguetona, de acá para allá y de allá para acá, y la piedra canta y el grillo grilla y la pardela gime y la luciérnaga resucita.

¡Vaya!, resulta que a mí no me enseñaron a saltar.

Y que le voy a hacer si soy un ser cansino y rastrero.

¡Qué salten otros!

¡Pues sí!

¡Que salten otros!

IV  SARABANDE  (Lectura lenta)

Abro la ventana para poder ver pasar el tiempo.

Abro mis ojos para contemplar los colores sesteando tras una comida eterna.

Enfoco unas ideas confusas y borrosas, para aclarar algo el paisaje enfrentado.

Me apoyo en el alfeizar de una vida a medias, para descansar unos brazos inútiles.

¿Y qué es lo que veo?

Nada, oscuridad, una clara y brillante oscuridad, y me lamento porque no veo pasar el tiempo, y lo busco en el horizonte pero allí no está, y lo busco en el manzano pero sólo veo manzanas, y lo quiero ver entre la hierba pero el verde me escupe a la cara.

Para qué demonios abriría yo la ventana.

Sólo puedo temblar, sólo quiero llorar, lágrimas de miedo humilde que escapan al ver la respuesta sin pregunta.

Una lágrima se descuelga por mi nariz, queda colgona, suspendida en el espacio pero agarrada como puede al saliente de un cuerpo que la engendró. El miedo la engorda como la sangre a la garrapata………….. y cae……………y se estrella contra el alfeizar de mi vida………….. y se abre.

¡Pero qué tonto fui!………. mira donde estaba escondido el tiempo.

               V  MINUET  (Lectura ágil)

 

Vuela.

Vuela.

Vuela, porque si no te cogerá el malo. El que quiere devorarte con sus fauces ansiosas.

Vuela, porque si no te elevas te aplastará el cansancio.

Más vale que vueles antes o después.

¿Quieres morir triturado?

¿Quieres ser despedazado?

Pues… ¡vuela hombre!

¿Te da miedo?

¿Por si te caes?

¡Qué tonto eres! Pero si hasta las vacas vuelan cuando ven pasar un tren.

Lánzate al vacío y llénalo con tu presencia. Dile que ahí estás tú. No tengas miedo y vuela, que el malo corre más de lo que crees, que el malo es muy malo.

Mira, observa: primero escupe, sí, escupe todo ese olor recalentado que durante tanto tiempo has acumulado. Luego salta. Después mira hacia abajo y contempla cómo se aleja el suelo, sin miedo, sin ningún miedo a caer. Observa cómo el malo te mira desde sus terrenas lindes, mírale a la cara… ¿a que se parece a ti?, ¿a que tiene tus mismos ojos y tu misma boca?, ¿a que chilla como tu chillabas antes de saltar y llora como llorabas antes de volar?

Y ahora…¿cómo vas a volver?

¿No ves que si bajas te comerá?

Pregúntale al vencejo cómo hace para dormir allí arriba, él te lo explicará.

Pero ante todo nunca has de volver a la tierra, porque allí sólo está él esperando vengar tu traición, allí sólo estás tú con tu ignorancia depredadora.

Pájaro planeador que siempre contemplas lo humano.

Pájaro de chillido balizante, cantor de sordos.

Pájaro primaveral, periódico y constante.

Pájaro del averno, paradójico e increíble.

No te canses de chillar, de balizar nuestras dudas y miedos.

Ponle luz a tus alas, para que podamos orientarnos en nuestra contumaz ceguera.

Baliza, baliza, baliza, asegura nuestro navegar inseguro por este temporal interminable y estúpido.

¿Quién nos echó a la mar sin antes enseñarnos a navegar?

¿Es que quería ahogarnos?

Náufragos antes de partir, sólo eso podemos ser. Así que pájaro del averno, baliza por favor nuestro derrotero, nuestra derrotada esperanza

Vuela.

Vuela.

Vuela, porque si no te cogerá el malo. El que quiere devorarte con sus fauces ansiosas.

Vuela, porque si no te elevas te aplastará el cansancio.

Más vale que vueles antes o después.

¿Quieres morir triturado?

¿Quieres ser despedazado?

Pues… ¡vuela hombre!

¿Te da miedo?

¿Por si te caes?

¡Qué tonto eres! Pero si hasta las vacas vuelan cuando ven pasar un tren.

Lánzate al vacío y llénalo con tu presencia. Dile que ahí estás tú. No tengas miedo y vuela, que el malo corre más de lo que crees, que el malo es muy malo.

Mira, observa: primero escupe, sí, escupe todo ese olor recalentado que durante tanto tiempo has acumulado. Luego salta. Después mira hacia abajo y contempla cómo se aleja el suelo, sin miedo, sin ningún miedo a caer. Observa cómo el malo te mira desde sus terrenas lindes, mírale a la cara… ¿a que se parece a ti?, ¿a que tiene tus mismos ojos y tu misma boca?, ¿a que chilla cmoo tu chillabas antes de saltar y llora como llorabas antes de volar?

Y ahora…¿cómo vas a volver?

¿No ves que si bajas te comerá?

Pregúntale al vencejo cómo hace para dormir allí arriba, él te lo explicará.

Pero ante todo nunca has de volver a la tierra, porque allí sólo está él esperando vengar tu traición, allí sólo estás tú con tu ignorancia depredadora.

V  GIGA  (Lectura grácil)

Cuatro cuerdas, cuatro amigas, cuatro gracias desnudas corren por un bosque sin encanto, corren, corren, corren, esquivando un árbol y otro, y otro, pero no caen y no miran atrás, eso sobre todo, no pueden mirar atrás, hay que correr todo lo que se pueda, con las tetas bailonas, con el pelo ondulante, el culo en pompa.

El bosque mira lo que pasa, pero no entiende tanta prisa, ¿dónde van?, y si se salen del bosque… ¿qué harán?, pero ellas corren, ¡qué gracia!, ¡qué gracias!

Prisa de nada, velocidad inútil, sólo el círculo las puede salvar. Sí, volver a empezar, doblar por aquí y por allá, por allá y por aquí, una y otra vez, otra y una vez. Sí, sólo el círculo les puede salvar, pero siempre corriendo y sin mirar.

Es increíble tanta gracia sin cesar y todo ¿para qué?… pues para no parar, que si paras te puedes marear. Ante todo no pares no sea que te des cuenta de donde estás; así corriendo no hay problema porque nunca lo sabrás.

Corre, corre, corre y corre sin parar.

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