Un faro en el desierto
(una mirada biocéntrica con ojos miopes) Blog personal de Francisco Javier Pérez de Arévalo

Poesía Voigeur

 

Foto: Kole Seoane

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POESÍA VOIGEUR

 

Mirada 1

 

En un café

Por la mañana

Viejos y jóvenes

Y un bicho

Hembras con hembras

Machos con machos

Incluso hembras con machos

Algún cortejo

Una rémora solícita

Y un bicho

Sonidos que pretenden comunicar

Voces que intentan cegar

Miradas mutiladas

Tálamos con pantalones

Y un puto bicho

Repitiéndose obsesivamente

Como el canto de un grillo

La misma pregunta

 

 

Mirada 2

 

En el mismo café

Descubro un enchufe

Sin nada enchufado

Dos vaginas esperando

La penetración

De dos futuras vergas

Frías y duras

Que nada eyacularán

Dos vaginas esperando

La succión de toda su hembritud

Para así poder volver

A hembrizarse de inmediato

Como tantas otras vaginas

Sentadas en el café

 

Mirada 3

 

Un banco de una plaza

Me pide que me siente

Para ver las palomas

Para echarlas de comer

Y ver pasar la gente

Pero yo no quiero mirar al mundo

Solo ver el banco vacío

Así que lo siento pero…

No me puedo sentar

 

 

Mirada 3

 

Frente a una momia

Para unos santa

Para otros beata

Para muchos nada

Mirando un cuerpo entrevisto

Por mangas, faldones y escote

Escuchando mis contradicciones

Y agradeciendo antiguas miradas

Miro también con mis orejas

Dos monjas a mis espaldas

Con sus sexos olvidados

O quizás sólo ocultos

Con sus voces dulces y atipladas

Por olvidar sus sexos

O quizás sólo por ocultarlos.

 

Mirada 4

 

Una foto de escaparate

Me hace pss, pss

Cuando paso

Y me pide un beso

Foto de mirada triste

De labios carnosos

Pero muertos

Porque nadie besa

A esta triste foto

Lo siento pero…

Yo tampoco

Y no por culpa del cristal

Sino por su fría mortandad

 

 

Mirada 5

 

Sesenta y seis papanoeles

Escalan una misma pared

¿o quizás se están descolgando?

No, tan solo están

Apareciendo súbitamente

Por el muro

Igual que hongos

¿Es arte?

¿Es broma?

Nada de eso

Es navidad

 

 

Mirada 6

 

Una silla se ahoga en el río

Un gato negro se sienta en la orilla

Para mirarla

Y yo observo a los dos

Desde este puente

Mientras me ahogo

En mi propio río

De aguas residuales

 

 

Mirada 7

 

Cuántos ojos

Se cruzan con los míos

Instantes eternos

De humana ausencia

Sólo ojos encontrados

Miradas emparedadas

Como aquellas medievales damas

Sepultadas en vida

 

 

Mirada 8

 

Un gran almacén

Cientos de ojos observando

Visiones rebajadas

Retinas menesterosas

Necesidades insatisfechas

Se compra agujeros

A buen precio

Veo cientos de libros

Imagino uno con mi nombre

Con mi imagen en la portada

Pero yo no escribo libros

Ni quiero

Entonces ¿por qué imaginas uno,

Con tu nombre y semblante?

Porque me he rebajado

Ante tanta rebaja.

 

 

 

 

Mirada 9

 

Miro estos poemas

Que no son poemas

Veo estos versos

Que no son versos

Y me doy cuenta

Que sólo son excrementos

Como los de oveja

Pequeños y redondos

Que voy soltando

Mientras me arrastro por la ciudad

En mi estúpida trashumancia

Hacia ningún sitio

Y desde ningún sitio

Sólo pastos de necedad

 

 

Mirada 10

 

Los barbudos nos miramos

Con aire de complicidad

Como ejemplares sueltos

De una especie

En peligro de extinción

A la que otros miran recelosos

Por culpa de asociaciones

A unos seres desasociados

Por eso nos miramos los barbudos

Con aire de complicidad

 

 

Mirada 11

 

Miro mi vulgaridad

Entretejiendo la tela de araña

Donde me veo atrapado

Sin poder escapar

De mi mediocridad

Y me envuelve en su capullo

Y me succiona las entrañas

Poco a poco

Y se ríe al contemplarme

Excretándome mis propias heces

Malolientes

Solo me queda esperar

Mi más vulgar acto:

Morirme sin más.

 

 

Mirada 12

 

Gente caminando por la calle

Casi todos a la misma velocidad

Sí, es verdad que unos se mueven

Más deprisa que otros

Pero nadie está parado

Para mirar a su alrededor

Sólo el mendigo nos contempla

Con su sexo maloliente

Parado en la calle

Detenido en su vida

Como un árbol sin alcorque

Pero igual de atractivo

Para que un perro educado

Le escupa su impoluto orín

Y su mirada engreída.

 

 

Mirada 13

 

Entre unos olivos

No soy yo el que mira

Me siento observado

Absoluta quietud

Sólo miradas escondidas

El tamaño me libra

De ser devorado

Masticado

Engullido

O defecado

Nada importa quién soy

Ni lo que hago

Pero el tamaño me protege

De ser asesinado

Al menos por el momento

Porque al final

Tarde o temprano

El tiempo lo hará

Sin que nada me proteja

Ni siquiera el tamaño.

 

 

Mirada 14

 

Sentado

En mi hueco sillón

Contemplo mi cuerpo

Reaccionando con independencia

Ajeno a mí

Autoritario

Exigente

Detestando mi mirada

Odiando mi presencia

En una eterna protesta

Obligados a encontrarnos

Y contemplarnos algún rato

Aunque únicamente sea

Cada vez que descanso

En mi hueco sillón

Conscientes, eso sí

De una amistad imposible.

 

 

Mirada 15

 

Miro este papel blanco

Y veo cómo escribo encima

Y cómo se metamorfosea

En un terrible espejo

Donde surge el abismo

Que encierra mi apariencia

Escondido como un monstruo

Que huye de cualquier ser

Por miedo a ser descubierto

Y mostrado en la feria urbana

Quizás por eso escribo

En este papel

Único antídoto

Para una ponzoñosa apariencia

Único circo

Donde mostrar al monstruo.

 

 

Mirada 16

 

Ecce monstrum

¿Y ahora qué?

¿Os vais a reír?

¿Os espanta mi presencia?

¿Os repugna mi aspecto?

Miradme, por favor

Dejad que la náusea os invada

Y después del vómito

Miradme otra vez

Y escuchad el silencio

Y tomad nota de lo que os dice.

 

 

Mirada 17

 

No puedo ver

Más allá de mis pies

Y por mucho que camine

No consigo aumentar

Mi campo de visión

Teniendo que soportar

Las mismas imágenes

Girando a mi alrededor

Formando una asfixiante jaula

Y yo siempre dentro

Sin poder volar

¿Pero volar para qué?

No está hecho el hombre

Para la libertad

Necesitamos una jaula

Donde poder hablar.

 

 

Mirada 18

 

Cojo un ojo de un plato

Con los dedos de mi mano derecha

Y le obligo a mirarme

No sé que tipo de ojo es

Ni de quién

Pero no soporta mi visión

Sin párpados para poder ocultarme

Unas venillas rojas

Le empiezan a invadir

Y tiembla

Una gota viscosa

Se desprende de él

¿Sería una lágrima?

¿Pero qué tipo de lágrima?

¿De pena o de dolor?

 

 

Mirada 19

 

Todos nos miramos

Incluso los ciegos

Que son los que más ven

Imágenes revueltas

Entre las que debemos pasar

Empujándolas

Esquivándolas

Comiéndolas

Pisándolas

Chupándolas

E incluso orinándolas

Y todas ellas

Miopes

Tuertas

Hipermétropes

O astigmáticas

Miradas que no tienen

Nada que ver

Con una simple contemplación

 

 

Mirada 20

 

Todos necesitamos

Un bastón blanco

Para caminar

Por nuestro fuero interno

Porque no hay ética ni moral

Que ilumine lo suficiente

Como para evitar

Que tropecemos

O caigamos

Al toparnos con obstáculos

Que no sabemos

Ni dónde están

Ni cómo son

Y que ni siquiera el tacto

Los puede identificar

Escuchar

Es lo único que se puede hacer

Pero no pienses

Que algo o alguien

Te puede iluminar.

 

 

Mirada 21

 

Por eso la música

Tiene ojos

Más de los que tú puedas imaginar

¿Pero toda la música?

No, sólo aquella que no puede hablar

La música muda

Y nada más.

 

 

Mirada 22

 

¿Vemos lo que queremos?

¿O queremos lo que vemos?

Es que se dan las dos circunstancias

Entonces no hay visión

Sino sólo querer

Una voluntad ciega

 

 

Mirada 23

 

Qué cosa más cómoda

Que miren por ti

Por eso hemos convertido todo esto

En un planeta de turistas

Con su ajena voluntad de visión

¡Perfecto!

Ahora ya puedo

Echarme a dormir.

 

 

Mirada 24

 

Veo, veo

¿Qué ves?

Una cosita

¿Y qué cosita es?

Empieza por la letra “e”

¿Esperanza?

No, estupidez.

 

Mirada 25

 

 

Abro los ojos

Abro la jaula

Y miro en su interior

Veo a un hombre

También veo un animal

Cada uno en una esquina

Enfrentados

Esperando el plato de comida

Un solo plato para los dos

Ese es el problema

Por eso se odian

Y se evitan

Y se amenazan

Pero nunca hay más de un plato

Y siempre la misma comida

Para compartir

Cierro la jaula

Cierro los ojos

Pero sigo viendo a un hombre

Y también a un animal

Enfrentados

Por un único plato de comida.

 

 

Mirada 26

 

Lo que yo veo

Lo ve todo el mundo

Así que ¿para qué escribir sobre ello?

No sé…

¿Será para que me miren,

me observen,

me sientan?

Patética necesidad

De una pulga insignificante

Que busca la ajena mirada

Con tal de no ser pisada,

Aplastada,

O ignorada

Miserable pulga escribana

Me da igual

No pienso dejar de escribir

 

 

Mirada 27

 

Y según avanzo en la vida

Caminando por sus años

Me encuentro cada vez con más espejos

Con la misma cara en ellos reflejada

Que no es la mía

Sino la de la muerte

También me da igual

Y seguiré caminando

Hasta verme completamente

rodeado por espejos

Que sólo reflejarán

Un único rostro

Y no será el mío

Sino el de la muerte.

 

 

Mirada 28

 

¿Por qué no todo lo que veo

lo veo de igual manera?

¿Por qué unas cosas

se disfrazan al mirarlas?

Imágenes travestidas

Que atraviesan el tiempo

Engañándole con su disfraz

Para llegar hasta mis ojos

Y mostrarse tal cual son

Y me asustan

Y me observan

Y se van

Dejando tan solo

Su envoltura carnavalesca

Mientras yo vuelvo a preguntarme

¿Por qué no todo lo que veo,

lo veo de igual manera?

 

 

Mirada 29

 

Dicen que el tiempo se curva

Como el espacio

Como nuestras espaldas

Según nos comemos la vida

Pero yo no puedo verlo curvado

Ni recto

Ni torcido

Sólo distingo una mancha

Y a todo el mundo manchado

 

 

Mirada 30

 

¿Para qué me sirven los ojos,

si no me veo ni a mí mismo?

¿Por qué veo con más claridad,

lo que no tengo enfrente?

Los ojos no son sino telas negras

Que impiden que veamos

Lo que tenemos delante

Y también detrás

 

 

Mirada 31

 

He decidido dejar de mirar

Y encerrarme en la jaula

Con mi hombre

Y mi animal

Esperando un plato de comida

Ahora seremos tres

Espero que pongan más cantidad

Se acercan

Me miran

Me huelen

Me sienten

Pero no se inmutan

Y vuelven a sus esquinas

Ya sólo queda una libre

¿Quién la ocupará?

 

 

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Una respuesta to “Poesía Voigeur”

  1. Maravillosa poesía, cruda, realista?, triste, rezuma bilis, te introduce en ese mundo en que la edad no perdona…ni joven, ni viejo, esa edad donde quieres luz y sólo ves sombras, donde quieres amor y sólo ves sexo…yo en el último tramo de la vida ya no pregunto nada sólo quiero retazos de simplicidad, por eso me gusta esta poesía con la que no me siento identificada pero que me hace recordar lo que sentí. Eva


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