Un faro en el desierto
(una mirada biocéntrica con ojos miopes) Blog personal de Francisco Javier Pérez de Arévalo

Microcuento 3

Cuando el reloj marca las 14’00 horas me gustaría que hubiera otra pulga más insignificante que yo para que saltase sobre mi cuerpo.

Así, se pondría a picarme y yo me tendría que rascar una y otra vez hasta que la dichosa pulga se marchara.

Sería una forma entretenida de pasar el tiempo.

Mejor que estar mirando los barrotes de mi jaula sin nada que hacer.

Y es que a las 14’00 me despierto y caigo en la cuenta de mi situación.

Una pulga insignificante no tiene por qué madrugar, por lo que prefiero andar dormida hasta más allá del mediodía.

Pero cuando el reloj marca esa fatídica hora y me despierto por la fuerza de la costumbre, entonces nada me pica y nada me rasco.

Sólo aburrimiento delante y detrás de mí.

Al menos la última excavadora que por aquí pasó, ha dejado un montículo de tierra al que me podré encaramar.

Algo es algo.

Seré una insignificante pulga escaladora.

Aunque no por subir más alto dejaré de ser insignificante. Ya sé que la altura no me hará cambiar ni de tamaño ni de carácter.

Qué se le va a hacer.

Entonces ¿para qué voy a subir a ese montículo?

Para jugar.

Sí, no hace falta nada más.

Moverme sólo para jugar… y el resto para dormir.

Anuncios

Ninguna respuesta to “Microcuento 3”

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: